...Hace unos días caminaba por el centro y me fijé que había una niña de unos 17 años, llorando muy triste apoyada al lado de un local comercial, se golpeaba su frente en la muralla, todos pasaban la miraban y seguían su camino, algo en mí me hizo detenerme y acercarme, me ví reflejada en ella, con pena, sola, le tomé su brazo y le pregunte si le había pasado algo, si podía ayudarla, me dijo que no con la cabeza y ahí noté que hablaba al celular, esperé a que cortara mientras veía que se tranquilizaba un poco, luego de que cortó me abrazó y lloró en mi hombro, sin que le preguntará me contó que era el día de su graduación y sus padres no querían ir, sentí su pena como mía, algo en mi alma se remeció, ¿cómo yo que estaba teniendo problemas más grandes podía estar tratando de entregar consuelo?, le acaricié el cabello le dije que todo estaría bien, me miró me sonrió, dijó que estaría bien que subiría al segundo piso por que ahí trabajaba su mamá, me dió las gracias, nos abrazamos y ambas nos dijismos al mismo tiempo: todo estará bien. Todos tenemos problemas, unos más grandes unos más pequeños (según de quien lo mire), pues para uno cuando los sufré todos los problemas son del mismo tamaño. Pero me ha hecho cuestionarme ¿porqué acallar los sentimientos?, Habemos tantos que caminamos sin mirar para el lado, sin dar una sonrisa, un gesto, no todo el mundo es malo.. aún hay niñas que lloran solas y necesitan sólo un abrazo, y a pesar de que uno pueda estar mal aún así puede ser el consuelo de otro. Espero que los padres hayan ido a la graduación de esta joven, me gustaría volver a verla para agradecer la oportunidad que me dió de consolarla cuando yo estaba más inconsolable que ella.
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