miércoles, 28 de agosto de 2013

Cuento: Amantes con reloj.



Entre las estaciones había diez minutos de recorrido, ese era el trayecto para reunirse en las noches.  Ambos se enviaban previamente un mensaje en el celular.  Se reunían una o dos veces por semana en uno de los departamentos,  el de ella o el de él, para recorrerse el uno al otro por unas horas, la ciudad se va durmiendo mientras ellos se olvidan del ruido externo y se pierden en la inmensidad de ambos cuerpos unidos en un desorden de piel y sábanas.  Termina el encuentro, el regreso en taxi es de quince minutos.

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