jueves, 18 de julio de 2013

Historia: El pololo verde.


Mi prima Pepa* le tenía terror a los insectos, en especial a los que llamamos “pololos verdes”  (Polynoncus hemisphaericus). 
Con la Bero, a veces éramos muy traviesas, y en cierta oportunidad estando aburridas y con la creatividad a full, se nos ocurre la genial idea de fabricar un pololo con papel celofán verde, patitas blancas de cartulina y un poco de algodón para el relleno; nuestra creación lucia algo regordete, más grande y oscuro que un espécimen real.  Nuestro pololo quedó debajo de la almohada de mi prima.
Ese día Pepa llegó un poco más tarde que lo de costumbre, ante el nerviosismo risueño de mi hermana y mío, de pronto sentimos la puerta, era mi prima que llegaba feliz a casa.
Salimos a recibirla como de costumbre, bueno un poco más saltarinas, y la seguimos a su habitación, ella, según su rutina, dejó su cartera sobre la cómoda, para luego dirigirse a la cama y acomodar su almohada….
Como sabemos la vista y nuestros miedos, muchas veces nos juegan malas pasadas, más si existe el ingenio y esa maldad “inocente” de dos niñas.
Pepa levanta la almohada, salta y grita ahhhhh!!!!!! Tíaaaaaaa!!!! un pololo en mi camaaaa!!!!
Valientemente la Bero tomó al pololo de celofán, se lo muestra a mi prima pero, Pepa seguía gritando ahhhhhh!!!!! suelte ese bichooooo!!!!, ante tal escándalo llegó mi mamá, le dio una vista al insecto y le dice a Pepa: es de papel.
Mi prima nos regañó por media hora pero nosotras reímos por días, es más, cada vez que nos acordamos nos sigue causando gracia.

(* el nombre real ha sido cambiado para que no se vuelva a enfadar conmigo)

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